Sueño y rutinas
Pesadillas y terrores nocturnos en niños: cómo distinguirlos y qué hacer según la guía del SNS
Terror nocturno o pesadilla: en qué parte de la noche ocurre cada uno, si el niño despierta y recuerda, qué hacer durante el episodio, los despertares programados que recomienda la guía de práctica clínica, los desencadenantes y cuándo consultar.

Un niño que a las dos horas de dormirse se incorpora gritando, sudando, con los ojos abiertos y sin reconocerte asusta a cualquiera. Y sin embargo es, casi siempre, un terror nocturno: un episodio benigno, frecuente y que desaparece solo. Confundirlo con una pesadilla lleva a hacer justo lo contrario de lo que conviene. Esta guía sigue la Guía de Práctica Clínica sobre Trastornos del Sueño en la Infancia del Sistema Nacional de Salud, de 2011 y pendiente de actualización pero vigente, y las recomendaciones de la Asociación Española de Pediatría y de su rama de atención primaria.
Cómo distinguirlos
| Terror nocturno | Pesadilla | |
|---|---|---|
| Cuándo | Primer tercio de la noche, en el sueño profundo no REM | Segunda mitad de la noche, en el sueño REM |
| Qué ves | Despertar brusco, grita o llora, agitado, sudoración, respiración rápida, ojos abiertos y mirada fija | Se despierta asustado y del todo, con plena consciencia |
| Te reconoce | No. Está dormido aunque no lo parezca | Sí, enseguida |
| Se consuela | No. Interactuar puede alargarlo | Sí, con relativa facilidad, aunque le cueste volver a dormirse |
| Recuerda | Nada por la mañana | Todo, y lo cuenta como si lo hubiera vivido |
| Duración | Unos minutos, hasta 10 o más | Breve; lo largo es el despertar posterior |
| Edad típica | De 3 a 4 años, a veces hasta 5 o 6 | Empiezan entre los 3 y 6 años; máxima frecuencia de 6 a 10 |
| Antecedentes familiares | Casi siempre: hasta el 96 % tiene un familiar afectado | No necesariamente |
Hay un tercer cuadro que explica la mayoría de “terrores” en bebés y niños de menos de 5 años: el despertar confusional. El niño se despierta a medias, llora o se queja, está desorientado, no responde con sentido, y el episodio dura entre 5 y 15 minutos, a veces más. Se maneja exactamente igual que el terror nocturno.
Qué hacer durante un terror nocturno
- No lo despiertes. La guía del SNS es explícita: evitar despertarle e interferir. Interactuar con él puede aumentar la agitación y prolongar el episodio.
- Quédate a su lado en silencio para asegurar que no se hace daño. Si se levanta, acompáñalo de vuelta a la cama sin forzarlo.
- Espera a que pase. Termina de forma espontánea y vuelve a dormirse.
- No se lo cuentes al día siguiente. No lo recuerda y hablar del episodio solo añade preocupación.
- Asegura la casa si los episodios incluyen levantarse: puertas y ventanas cerradas, nada de literas, objetos peligrosos fuera del alcance.
Qué hacer ante una pesadilla
- Acude y tranquilízalo. Recálcale que ha sido solo un sueño y que estás ahí.
- Un objeto de seguridad ayuda: su muñeco, la luz tenue, la puerta entreabierta.
- Si quiere contarla, escucha. La AEP sugiere que la dibuje o la describa cambiándole el final.
- Quédate hasta que se calme, sin convertir cada pesadilla en una noche en la cama de los padres si no es lo que quieres.
- Al día siguiente, si lo recuerda, normalízalo sin interrogar.
Lo que previene los dos
La primera medida que recomienda la guía es la misma para terrores y pesadillas: que el niño duerma lo suficiente, con horarios regulares, y sin suprimir la siesta si la hace. La falta de sueño es el desencadenante más común y el más fácil de corregir.
- Periodo tranquilo antes de acostarse, sin pantallas ni historias que asusten.
- Menos líquidos después de cenar y pis antes de dormir: la vejiga llena desencadena episodios.
- Evitar el sobrecansancio de días sin siesta o acostarse tarde.
- Si tiene fiebre o está enfermo, espera más episodios esos días; pasan con la enfermedad.
Por qué aparecen
- Privación de sueño y horarios irregulares: aumenta la frecuencia y la complejidad de los episodios.
- Fiebre e infecciones: se describen terrores y despertares confusionales que empiezan durante o justo después de una enfermedad febril.
- Fármacos: algunos hipnóticos, antibióticos como el ciprofloxacino, psicofármacos y otros. Si coinciden con un tratamiento nuevo, díselo al pediatra.
- Apnea obstructiva del sueño: hasta un 58 % de los niños con terrores o sonambulismo la tienen. Si ronca cada noche, respira por la boca o hace pausas, es lo primero que hay que descartar.
- Estrés y cambios: mudanzas, hermano nuevo, inicio de la escuela infantil. En las pesadillas, el estrés y los traumas son el factor principal.
- Genética: casi todos los niños con terrores tienen un familiar con parasomnias.
Cuánto duran en el tiempo
Los terrores nocturnos son más frecuentes cuanto antes empiezan: si aparecen antes de los 3 años y medio suelen ser semanales, y si lo hacen entre los 3 años y medio y los 7, de uno o dos al mes. El proceso dura de media unos 4 años, la mitad de los casos desaparece a los 8 años y un tercio llega a la adolescencia. Las pesadillas son habituales a cualquier edad infantil, más en niñas, y las semanales afectan a alrededor del 6 % de los niños de 5 a 18 años.
Cuándo consultar
- Episodios muy habituales o que no ceden con las medidas anteriores.
- El niño está cansado o somnoliento de día, o los episodios alteran el sueño de toda la familia.
- Ronquido o pausas respiratorias.
- Conductas peligrosas: salir de casa, caídas, golpes.
- Sospecha de epilepsia: varios episodios por noche, muchos al mes y en aumento, de menos de dos minutos, con movimientos siempre iguales y recuerdo claro. Las parasomnias son raramente más de una por noche, de una a cuatro al mes, con movimientos variables y sin recuerdo.
- Pesadillas repetidas con el mismo tema que sugieran ansiedad o un suceso traumático.
El pediatra no necesita un estudio del sueño para diagnosticar terrores o pesadillas: la guía lo desaconseja de rutina. Lo que más le ayuda es un vídeo del episodio. Solo en casos intensos, con repercusión diurna o sin respuesta, se deriva a una unidad de sueño o a neuropediatría.
Sonambulismo
Es la otra parasomnia del sueño profundo: el niño se levanta y camina dormido, con los ojos abiertos y sin responder. Comparte desencadenantes, antecedentes familiares y manejo con el terror nocturno: acompañarlo a la cama sin despertarlo, asegurar puertas, ventanas y escaleras, y vigilar el sueño suficiente, porque dormir poco aumenta la frecuencia y la complejidad de los episodios.
En resumen
Terror nocturno: primera parte de la noche, no te reconoce, no se consuela, no lo recuerda; no lo despiertes, vigila y espera. Pesadilla: segunda parte de la noche, se despierta del todo y recuerda; consuela. Para los dos, más horas de sueño, horarios fijos y siesta si la hace. Consulta si son muy frecuentes, hay ronquido o somnolencia de día, o los episodios se repiten varias veces por noche con movimientos idénticos.
Las recomendaciones corresponden a la guía de práctica clínica del Sistema Nacional de Salud de 2011 y a los documentos de la AEP y la AEPap vigentes a 8 de octubre de 2026. No sustituyen la valoración de tu pediatra.
FAQ
Preguntas frecuentes
- ¿Cómo sé si ha sido un terror nocturno o una pesadilla? +
- Por la hora y por cómo reacciona. El terror nocturno ocurre en el primer tercio de la noche, el niño parece despierto y aterrorizado pero no responde ni se calma, y por la mañana no recuerda nada. La pesadilla ocurre en la segunda mitad de la noche, se despierta del todo, te reconoce, se consuela contigo y puede contarla con detalle.
- ¿Hay que despertarlo durante un terror nocturno? +
- No. La guía de práctica clínica del Sistema Nacional de Salud recomienda evitar despertarlo e interferir, porque interactuar puede aumentar la agitación y alargar el episodio. Quédate a su lado en silencio para que no se haga daño, acompáñalo de vuelta a la cama si se ha levantado, y no discutas el episodio al día siguiente: no lo recuerda.
- ¿Es normal en un bebé de un año? +
- Lo que ocurre en menores de 5 años, y sobre todo en lactantes, suele ser un despertar confusional: el niño se despierta a medias, llora o se queja, está desorientado, y puede durar de 5 a 15 minutos. Se maneja igual que el terror nocturno. Los terrores propiamente dichos son típicos de los 3 a 4 años.
- ¿Tienen cura los terrores nocturnos? +
- Desaparecen solos: la mitad de los casos a los 8 años. Lo primero es que el niño duerma lo suficiente, mantenga horarios regulares y no se le quite la siesta si la hace. Si siguen siendo frecuentes y ocurren a la misma hora, la guía propone los despertares programados: despertarlo del todo 15 a 30 minutos antes de la hora habitual del episodio durante una o dos semanas.
- ¿Por qué ha empezado de repente? +
- Los desencadenantes más frecuentes son dormir poco o con horarios irregulares, la fiebre o una infección, el estrés y algunos fármacos. Hasta un 58 % de los niños con terrores o sonambulismo tienen apnea obstructiva del sueño, así que si ronca, cuéntaselo al pediatra. Casi todos tienen un familiar con parasomnias.
- ¿Cuándo hay que pensar en epilepsia? +
- Cuando hay varios episodios en la misma noche, muchos al mes y en aumento, duran menos de dos minutos, los movimientos son siempre iguales y el niño los recuerda. Las parasomnias son raramente más de una por noche, de una a cuatro al mes, con movimientos variables y sin recuerdo. Grabar un vídeo ayuda mucho al pediatra.
Fuentes oficiales y referencias
- Guía de Práctica Clínica sobre Trastornos del Sueño en la Infancia y Adolescencia en Atención Primaria (2011) · Ministerio de Sanidad, GuíaSalud
- Aprendiendo a conocer y manejar los problemas de sueño en la infancia y adolescencia (guía para familias, 2011) · Ministerio de Sanidad, GuíaSalud
- Pesadillas y terrores nocturnos · Asociación Española de Pediatría, En Familia
- Parasomnias · Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria, Familia y Salud
- Los terrores nocturnos · Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria, Familia y Salud
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